La inolvidable espera

Cómo olvidar esos tres minutos de eterna espera. Ese sentimiento de adrenalina pura cuando la sangre corre por las venas y el corazón no late sino galopa. En esos momentos, la cantidad de pensamientos que corren por la mente son infinitos, pero después de ver las dos rayitas en la prueba de embarazo y saber que estás realmente embarazada, es cuando empieza la verdadera espera.

Aunque fue difícil tomar la decisión, quisimos esperarnos para avisarles a nuestras familias hasta después del primer ultrasonido y asegurarnos que todo estuviera bien.

Y venía una pequeña sorpresa

Cuando estábamos en el ultrasonido y vimos dos manchas extrañas moviéndose, me preocupé.  Pero cuando escuché a la experta decir “dos latidos”, lo único que me salió por la boca, porque en esos momentos la mente se paraliza fue ¿Cómo?

Nos explicaron que la naturaleza, hizo que mi óvulo se dividiera en dos y eso lograra la formación de dos bebés con la misma información genética. ¿Qué sentí en esos momentos? Shock, muchísimo shock.

En mi familia no había nadie con gemelos, ¿cómo podía ser? Nos dijeron también que tener gemelos idénticos es como sacarse la lotería, no es genético. Los gemelos nacen a partir de la división de una sola célula. En palabras sencillas, es un verdadero milagro.

Esa tarde a mí y a mi esposo nos acompañaron eternos abrazos e infinitos pensamientos. ¿Cómo iba a hacerle con dos bebés viviendo en Estados Unidos y sin un sistema de apoyo? ¿Cómo siendo de complexión tan delgada iba a lograr que crecieran dos bebés dentro de mi?  Y podría seguir con la lista, pero por suerte esos atormentados pensamientos terminaron siendo secuestrados por la felicidad extrema.

Cuando llegó la calma, llegó también el momento de avisarle a mi familia. Y qué ganas de haber agarrado un avión para contarles, pero tuve que darles la noticia a la distancia, como muchas otras mamás que viven lejos de sus familias como yo. Que duro fue no poder darles un abrazo, llorar juntos de la emoción, saltar, brincar y volver a llorar.

Pero por otro lado descubrí que tengo al mejor compañero de vida, y que en este proceso ha sido una ventaja vivir fuera porque sin querer ha tenido que ser mi mamá, mi amiga, mi hermana y mi esposo a la vez. Y aunque nunca le va a robar esos roles a las personas que tanto adoro, ha hecho todo el esfuerzo para que los nueve meses de espera estén transcurriendo de la mejor manera.

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