Feliz Vuelta al Sol

Hace un poco más de un mes mis hijas dieron su primera vuelta al sol. Todavía no puedo creer lo rápido que paso su primer año de vida.  Y más allá de contarles lo irrealmente cansado, emocionante, divertido, retador y mágico que han sido sus primeros 365 días en esta tierra, prefiero escribirle a cada una lo que amo de ellas.

Tener gemelas es un reto, más aún cuando son idénticas. Quieres luchar por incentivar su individualidad, y que realmente el parecido sólo quede en lo físico pero que cada una, que es una estrella que brilla con luz propia, encuentre su manera muy única de iluminar su camino.

María.

Amo cómo luchaste desde adentro por crecer y no salir antes de tiempo.

Amo que desde el día en que naciste demostraste una fuerza impresionante.

Amo cómo desde el día uno devoraste mi pezón con tal fuerza y hambre que sabía que aunque estuvieras chiquita ibas a crecer muy rápido.

Amo tus hemangiomas que me hacen agradecer lo sana que eres y que lo estético es sólo eso, una marca física sin importancia.

Amo todas las horas que he pasado contemplando cada parte de tu cuerpo. Los hoyitos que se te hacían en el codo, los rollitos que te iban saliendo mes con mes entre las piernas.

Amo tu emoción extrema por absolutamente todo al grado de gritar con éxtasis y aplaudir sin control.

Amo verte dormir y saber que los ángeles existen.

Amo que tu primera palabra haya sido papá y en frente de él y de tu abuelo, haciéndolos los hombres más felices del mundo.

Amo tu amor por la naturaleza, cómo adoras comerte las flores y las hojas secas (aunque tu papá se estrese).

Amo tu habilidad para aprender observando.

Amo tu sonrisa y tus carcajadas.

Amo tu personalidad llena de vida, que seas nuestro terremotito y que te hagas notar siempre.

Amo que me enseñas todos los días a ser paciente.

Amo cómo adoras bailar, caminar, mover la cabeza para todo.

Amo verte crecer y convertirte con los días en una bebé mucho más independiente.

 

Jimena.

Amo cómo le hiciste espacio a tu hermana en la panza para que pudiera crecer.

Amo cómo tu paz logró permear a todos en la casa desde el día uno.

Amo cómo me enseñaste que aún en los días difíciles una sonrisa puede mejorarlo todo.

Amo que me has enseñado que el tiempo es relativo, que no hay diferencia entre el día y la noche, que las horas a veces parecen segundos y otras veces cuando el cansancio es mucho los segundos parecen horas.

Amo tu cuerpo de pies a cabeza, con tus rollitos deliciosos y esa franja que se te hace en la muñecas que sólo muestra lo saludable que eres.

Amo cómo desde muy chiquita mostraste mucha tenacidad y como te esfuerzas por lograr lo que te propones.

Amo lo sociable que eres y cómo con una sonrisa puedes aniquilar a cualquier ser humano sobre esta tierra.

Amo cada vez que entro por ti a la cuna y no dejas de brincar de emoción.

Amo que tus juguetes favoritos sean las cremas y que me enseñes que no necesitas nada más que el cariño de tu familia.

Amo que te encante comer de todo y que lo hagas sola.

Amo cómo te emocionas cuando soplas, cuando ves pájaros y mariposas.

Amo tu sensibilidad y ternura.

Amo cómo disfrutas tus libros y la música.

Amo que sepas expresar lo que quieres desde tan chiquita.

Amo ver que eres un ser absolutamente feliz.

 

Pero sobre todo amo que la vida nos haya hecho coincidir en este mundo y que de todos los roles que pude haber tenido, me haya tocado el de ser su mamá. Ojalá que logre darles una pequeña ayudadita para que su viaje por el mundo sea único, mágico, feliz y trascendente.

Y pido suficiente vida para que me toque acompañarlas en varias vueltas al sol.

 

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