La importancia de leerles a los bebés

Un gran regalo que podemos darle a nuestros hijos es el amor por la lectura. Pero leer es un hábito que se logra con tiempo y dedicación por parte de los papás.

Ellos pueden irse acercando a la lectura, incluso desde que están adentro de nuestra panza. Podemos leerles en voz alta, y esto los relaja, los estimula y los va a ayudar a reconocer más fácilmente nuestra voz. Lo lindo de esto es que los papás también pueden leerles un rato, y hacerlo “su momento” de conexión.

Ahora con mis hijas, que esperan con demasiada emoción a su hermana, todas las noches que nos sentamos a leer cuentos, ellas le cuentan su versión a la bebé. Así que no sólo estoy fomentando el hábito en ellas, sino ellas están conectando con su hermana de una manera muy especial, compartiendo sus historias y su imaginación.

Otro consejo que les doy es que les lean mucho. Cuando son bebés hay que adaptarles el tiempo de lectura, conseguir cuentos cortos, incluso podemos ponerles música mientras les leemos para que lo asocien con un momento de paz. Irán viendo como con los meses, son los mismos bebés los que empiezan a buscar este esperado momento, e incluso ellos mismos agarran los libros.

Por eso es bien importante que desde muy chicos, podamos crearles rincones mágicos de lectura. No tenemos que limitarnos a un solo espacio. El cuarto es un lugar ideal porque generalmente el momento del baño va acompañado de un cuento como parte de la rutina del sueño, pero en otro lugar de la casa también puede funcionar para que poco a poco la lectura sea parte de sus vidas en varios momentos del día.

Estos espacios de lectura tienen que estar a su altura, a su alcance. Los cuentos siempre deben estar visibles y accesibles, para que ellos tengan esa independencia de elegir.

Pero sobretodo hay que aprovechar este momento para crear magia, para que nosotros seamos niños otra vez. Que podamos adentrarnos a los personajes, hacer voces y que se note que nos apasiona leerles. Hay que aprovechar este momento también para llenarlos de besos y abrazos.

Es que así, de verdad no existe forma en que poco a poco, con los días, los meses y los años nuestros hijos no amen leer. Y cada vez que se sientan cansados, y se quieran saltar la hora del libro, acuérdense que con estos minutos al día les estamos regalando creatividad, imaginación y vocabulario.

Nosotros debemos ser ejemplo, cambiemos la televisión y el celular por un libro. Ellos aprenden demasiado de nuestro ejemplo, aún cuando no sepan todavía hablar.

 

Foto por Picsea en Unsplash

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