Hagamos Tribu

Seguro muchas de ustedes han escuchado el proverbio africano que dice que “Hace falta toda una tribu para educar a un solo niño”. Y aunque creo firmemente en esta filosofía de ayuda y apoyo en la crianza, quiero hablar de otro tipo de tribú.

De esa tribú que he ido descubriendo en el trayecto de convertirme en mujer, y que especialmente hoy que soy mamá es fundamental en mi vida.

Encontrar tu tribu no solo es importante sino indispensable, es un regalo, es paz, es poder, es vida. Es una verdadera bendición saber que tengo una tribu en la cual apoyarme y que estoy rodeada y rodeo a mujeres absolutamente maravillosas con ideales claros, con pasiones y con presentes llenos de vida.

Es una bendición poder hablar, sin miedo al juicio, de nuestros planes, de lo que nos quita el sueño, de nuestros ideales y de nuestros miedos. Mujeres que caminan no solo cerca de mi sino junto a mi. Mujeres que me acompañan sin juzgar, que nunca me han visto más o menos por las decisiones que tome en mi maternidad. 

Me hace feliz conocer a estas mujeres y conocerme mejor a través de ellas, porque en ellas veo reflejado mucho de mi.  Mujeres llenas de vida que han elegido el verbo amar en lugar de competir, porque reconocen el poder único que tenemos cuando hacemos alianza.

Para poder ser tribu hay que estar dispuestas a amar, a amar de verdad, a estar de verdad, sin guardar en la mente los favores para cobrarlos después, sin recordar los roces, pero si reconociendo las difrencias que nos hacen únicas.

Porque haciendo tribu definitivamente seremos mujeres más plenas y cuando lo somos nuestros hijos tendrán mamás mucho más felices.

Que suerte poder compartir este paso por la vida con esas mujeres a las que considero mi tribu.

Foto por Becca Tapert en Unsplash

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