Toda embarazada merece un «blessingway»

El embarazo es un momento de transformación, de transición y de cambios profundos no sólo a nivel físico, sino a nivel emocional y espiritual. Son más de nueve meses, 40 semanas aproximadamente, que tenemos para prepararnos no sólo para dar vida, sino para renacer.

Celebrar la vida, en especial la llegada de un bebé, es algo muy común en todas las culturas. Generalmente la mayoría de las celebraciones se centran en el bebé, en llenarlo de regalos que al final, aunque son muestras de amor son bienes materiales, y la celebración deja un poco de lado a la mamá como protagonista, sin profundizar en el verdadero sentido de un embarazo.

Se ha empezado a hacer más conocida una ceremonia prenatal, basada en el rito de paso a la maternidad que los indios Navajo, nativos norteamericanos, hacían para las embarazadas: el blessingway. Se reunían para apoyar emocionalmente a la futura madre y su camino al nacimiento, llenándolo de bendiciones.

Este rito se centra en la mamá, a la que se celebra como dadora de vida, y los regalos que recibe son simbólicos y espirituales. Son regalos del alma, del corazón pensados para que cada una de las personas que asisten a este ritual bendigan de manera muy especial a esta mujer.

Haber podido vivir mi blessingway, empezando mis 36 semanas de embarazo, fue una experiencia en donde las palabras se quedan cortas. Fue un momento mágico, lleno de amor, de las más altas vibraciones, de unión, de tribu, de luz, de transformación, de bendiciones y de todos los sentimientos bonitos que alguien puede experimentar.

Me sentí no solo empoderada para parir y dar a luz a mi Juliana, sino más allá de afortunada de confirmar que soy una consentida de la vida por estar rodeada de mujeres poderosas y maravillosas, que me hicieron sentir la mujer más especial del mundo.

Toda la magia empieza desde la planeación, en elegir a esas personas que te van a acompañar ese día (y para siempre). Mujeres que con los años y las experiencias se han convertido en tu más amada tribu.

Yo tuve la fortuna y bendición de tener como guía de esta ceremonia a mi hermana, que se dedica a esto hace un tiempo, y que no pudo llenar de más amor el encuentro. Ella se encargó de dirigir a todas las integrantes de la ceremonia, y de lograr que todo haya sido sorpresa, incluyendo música en vivo, que fue la cereza del pastel.

Podría contarles detalle a detalle cada una de las cosas que sucedieron pero sería eterno, lo que si les digo es que lo que viví fue magia pura. Sentí el amor como pocas veces, pude conectarme con cada una y con mi bebé de una forma única.

Gracias infinitas a esas almitas que hicieron de este blessingway algo que se quedará en mi corazón para siempre. Gracias por las que lograron estar a pesar de la distancia con sus palabras, canciones y detalles.  Me hicieron sentir como una verdadera Diosa, apapachada y consentida, pero sobre todo empoderada.

Sólo faltan cuatro semanas más para conocer a Juliana, y este momento me ha llenado de aún más fuerza para llegar al parto totalmente entregada al momento. Pero sobretodo para sentirme acompañada y amada en cada parte del proceso.

Ojalá que cada una de ustedes que están esperando a su bebé, se regalen, o les regalen entre su tribu esta espectacular experiencia, porque de verdad, toda embarazada merece un blessingway.

P.D. Si quieren un blessingway no duden en contactar a María. Está como @mariasanchezdetagle en IG

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