Una vida con significado

Desde que supe que estaba embarazada de gemelas, además de la emoción de saber que iba a tener unas compañeras para toda la vida y que mi mundo se iba a volver color de rosa (aunque irónicamente es el color que menos uso en ellas y no soporto estereotipar a los niños y niñas con un color), empecé a pensar cómo las quería educar.

Antes de conocerlas sabía que en lo que más me iba a esforzar, además de inculcarles valores y hacerlas personas de bien, era en darles las herramientas suficientes para ser niñas seguras de si mismas y sobre todo valientes. Valientes para que desde pequeñas sepan que pueden ser las líderes, las heroínas, las que encuentren la cura, las que emprendan la aventura. Para lograr esto creo que es fundamental impulsarlas a tomar riesgos, aunque esto las saque a ellas (y por supuesto a mi) de su zona de confort.

También tengo muy claro en que no tengo el más mínimo interés en que sean perfectas, pues la perfección es el camino más rápido para alejarlas de la verdadera y auténtica felicidad. Tampoco quiero que sean exitosas en todo lo que hagan, prefiero que se equivoquen para que intenten buscar soluciones, que en el camino se tropiecen para que puedan levantarse con aún más fuerza. Y más allá de desearles una vida exitosa, porque el éxito es muy relativo y poco trascendental, les deseo una vida con significado. Como bien dijo el humorista Leo Rosten :“El propósito de la vida no es ser feliz, sino ser útil, ser responsable, ser compasivo. Y, por encima de todo, que nuestra existencia importe, que el mundo se transforme por nuestro paso por él.”

Sé que apenas tienen 15 meses, pero si desde ya empiezo a impregnar su vida de esta maravillosa filosofía (y esto aplica tanto para niños como niñas), de momentos con significado, de calidad vs. cantidad, creo que podré estar tranquila de haber educado mujeres que transformen el mundo al que vinieron a vivir.

Todo esto suena muy romántico, pero algunas cosas que hago hoy que creo que tienen significado (y esto puede ser absolutamente diferente para cada papá, en este camino no hay verdades absolutas y lo que haga uno no tiene porque ser lo correcto para el otro) y una influencia positiva en la vida de mis hijas:

  • Las dejo aburrirse. Creo que cuando se aburren, es cuando más las dejo ser. Las observo, pero no las interrumpo y dejo que en su aburrimiento descubran que convivir con ellas mismas es un deleite. Estoy segura que el aburrimiento también las hará ser más creativas e ingeniárselas con lo que tengan a su alcance para divertirse.

 

  • Las alejo de la tecnología. Yo crecí jugando, sin computadora, iPad, celular o televisión y recuerdo mi infancia feliz, llena de aventuras, de amigos, de juegos, de canciones y de risas. Pero sobretodo de compartir con otros niños. La tecnología creo que les arrebataría ese placer de jugar con los demás, de empezar a descubrir el mundo sin ayuda de nada mas que sus cinco sentidos y su imaginación (sé que va a llegar el punto mas temprano que tarde que empecemos con programas educativos y algunas caricaturas, pero sigo en mi lucha hasta que me dure).

 

  • Las acerco a la naturaleza. Las dejo caminar en el pasto descalzas, llenarse de lodo, que se metan a la boca plantas, flores, tierra y arena (algunas veces hemos encontrado hasta un par de bichitos), que se mojen con la lluvia, que vean un amanecer y un atardecer. Creo que esto les despierta las ganas de aprender y explorar.

 

  • Les doy tiempo. Intentamos no apresurar nada, las horas de comida en familia son para disfrutarse, ellas comen solas (excepto cuando les damos sopa) así que las dejamos explorar, descubrir sabores, texturas, tomarse su tiempo. Que jueguen con lo que más les interesa sin forzarles actividades, si todo el día quieren tocar la sonaja, o apilar cubos, o leer eso harán. Todo lo aprenderán. Además, cuando uno tiene gemelas es fundamental respetar los tiempos de desarrollo de cada una, sin comparar.

 

  • Les enseño a decretar. Quizás suena un poco loco que desde tan chicas las ayude a decretar, pero siempre que están haciendo algo o intentando algo nuevo las dejo intentarlo solas (yo al lado para apoyarlas y si es necesario ayudarlas) pero siempre con un “tu puedes hacerlo, eres fuerte, eres capaz”.

 

  • Todos los días damos las gracias.

 

Se que el camino por recorrer es larguísimo pero cada día es una oportunidad para demostrarles y enseñarles que vale demasiado la pena vivir con significado. Que pueden ser lo que ellas quieran ser. Que los limites nos los imponemos nosotros mismos, y que el miedo es valido, el no afrontarlo no.

Ojalá tenga la oportunidad de ser testigo de su poco éxito y de lo mucho que su vida ha valido la pena.

Foto por Caroline Hernandez en Unsplash

 

Deja una respuesta

Suscríbete a mi Newsletter!

Únete y no te pierdas ningún post, consejos, y mucho más.

Te has subscrito de forma exitosa!

Send this to a friend