Feliz eterna vida

Fechas. Me encantaría que fueran sólo números en el calendario, y no un remolino de emociones que llegan a revivir momentos y a poner los sentimientos y vulnerabilidad a flor de piel.

El 30 de junio de 2016 murió una parte de mi y en estos tres años de proceso y de aceptación, puedo decir que hoy veo con claridad que nació también algo en mi aún más poderoso y que no sabía que existía.

Hace tres años mi papá trascendió, se fue repentinamente a causa de un infarto fulminante. Y desde ese día me dejó con unas ganas inmensas de él, pero a la vez me dejó llena de él.

A raíz de su partida me aventuré a ir dentro de mi y sigo en el proceso, de conocer mi lado más obscuro, pero también de contactar con mi lado más luminoso.

Su partida me sacudió el alma y mi vida entera y de los que más amo. Sacudió relaciones, terminó con amistades, recuperó otras, pero sobre todo me dio otra perspectiva de la muerte. Porque la muerte es otra forma de vida, porque se transformó y su transformación nos ha cambiado a todos los que lo amamos.

Hoy entiendo más que nunca que no superamos su muerte, sino que caminamos con ella, que él nos acompaña todos los días y que hoy aprendo a vivir con el de una forma diferente, porque sin el nunca.

Hoy estoy segura que está en un lugar de luz eterna, haciendo de las suyas, y en donde sé que algún día nos vamos a reencontrar.

La muerte es una experiencia que todos vamos a vivir, y es lo único seguro que tenemos. Hoy entiendo que hay un acuerdo de almas más fuerte que nosotros mismos. Y que este evento en mi vida me ha hecho un poco más consciente de mi finitud terrenal. Su muerte me ha hecho descubrir que lo amo tanto, que hoy ya soy capaz de dejarlo ir.

Mi papá vivía como si supiera con exactitud la fecha de su partida , vivía cada instante como único e irrepetible. Y así los que nos quedamos un rato más aquí, los que llevamos su sangre, intentamos vivir así, gozando el momento presente.

Tu muerte papá me ha enseñado que el mundo no es solo lo que se ve, sino también es todo lo que no se ve, y ahí es donde estás tu, siempre.

Feliz eterna vida mi Kico.

One Comment

  • Mafe

    julio 13, 2019 at 1:55 am

    ¡Qué escrito más hermoso y conmovedor! Así mismo lo percibo. En esa dualidad de vacía pero llena, de tristeza con alegría, de necesidad de abrazarlo pero a la vez sentirlo. De aprendizaje, mucho aprendizaje. Cómo bien dices: no se supera, se aprende a vivir. Un gran abrazo.

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