Honrando a mi bebé estrella

Me cuesta encontrar las palabras para describir lo que viví hace casi una semana en el círculo de mujeres para honrar a nuestros bebés estrella, pero lo intentaré.

Creo que nunca en mi vida había estado en un mismo lugar rodeada de mujeres tan valientes, tan empáticas y tan hermosas por dentro. Me siento honrada de haber podido ser testigo de la fuerza, del amor de una madre, y de lo liberador y sanador que es abrir el alma de par en par para dejar entrar el dolor hasta lo mas profundo para entonces poderlo transfomar en amor infinito y paz.

Pude presenciar el poder sanador de hacer tribu y entender que cada historia es única, y que sin importar si tu bebé vivió dentro de ti unos pocos meses o prácticamente todo el embarazo, o si lo conociste por unas horas, días o incluso un par de años, cada bebé merece un lugar en esa familia a la que decidió llegar.

Por casi dos horas, trece mujeres nos vulneramos, y nos dejamos guiar por la sabiduría y magia de un ser especial, a través del cacao y de una meditación profunda que nos conectó con cada uno de nuestros bebés, pudimos hablarles, verlos, agradecerles, pedirles perdón, y ser conscientes del regalo que su corta vida en este plano trajo para nosotros.

Pudimos hablar, escribir, llorar, contenernos, vernos a los ojos y abrazarnos. Fundirnos en un abrazo de tribu, uno de los abrazos mas hermosos que he recibido y dado en mi vida. Pudimos empatizar con el dolor ajeno. Encendimos velas con el fuego sagrado testigo de la presencia de esas 20 almas que nos rodearon ese día.

Hubieron mamás que pudieron escuchar el nombre de sus bebés, hubimos otras que les vimos la cara y pedimos perdón, otras que pudieron soltar y despedirse, abrazarlos y verlos en paz absoluta. Fue un día de sanación profunda.

Gracias infinitas a cada uno de estos bebés: A mi Pedro quien me inspiró y motivó a organizar este encuentro, a Leonardo, David, Pablo, Renata, Mía, los trillizos, Beatriz, José Pablo, Maya, Abi y tus tres hermanos, Inés, Carlota, Mateo y Damián. Gracias por existir, gracias por hacernos mejores, gracias por escogernos. Nuestra promesa con ustedes es siempre tenerlos presentes.

Brillen siempre bebés e iluminen nuestros caminos.

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