La comida no es un premio ni un castigo

Lo primero que hacen nuestros hijxs al nacer, además de llorar es comer. Desde ese momento nos preocupamos enormemente por su alimentación.

Ya sea lactancia o fórmula, durante los 6 primeros meses de vida, la leche es su único alimento, no se condiciona, ni se negocia. El bebé idealmente se alimenta a libre de demanda, come lo que necesita cuando lo necesita. No hay mayor ciencia.

A partir de los 6 meses la gran mayoría están listos para empezar la alimentación complementaria, cuando se le abre el mundo de sabores, formas y texturas a ese pequeño ser humano.

En todo momento estamos preocupadas porque coman bien, las suficientes frutas y verduras, que no prueben azúcar hasta el año. Y así la comida se vuelve un tema integral en nuestra crianza.

Habemos mamás con suerte que tenemos hijxs que comen de todo y balanceado, aunque yo lo veo como una mezcla de suerte mezclado con hábitos y algunas técnicas de crianza que me han ayudado.

Existen otras con un poco de mala suerte que tienen hijos más picky, que no prueban muchos alimentos, o que tienen temas de sensibilidad con las texturas. Ni se diga si tienen alergias, ahi si es otro tema muy diferente. Pero en general las mamás hablan que les cuesta la vida entera que sus hijxs coman frutas, verduras y alimentos variados y saludables.

Es entonces que la relación con la comida se convierte en una batalla. En una lucha de poderes, una negociación sin principio ni fin.

Puede ser que sus hijxs, con el tiempo, terminen comiendo de todo o no, pero el cómo lleguen a eso importa y mucho. Cuando la comida se convierte en un premio o un castigo, solo se les está condicionando la conducta que va a terminar por distorsionar su razonamiento alrededor de la comida.

No está aprendiendo a comer sano, se le está obligando a hacer algo para que yo como adulto pueda tener un beneficio a corto plazo, que coman lo «bueno», pero el niño entiende que lo «malo» o «prohibido» se convierte en el «premio».

La comida es comida. No deberíamos calificarla como buena o como mala en el vocabulario de un niño, ni en el nuestro. Y no deberíamos de negociar o castigar con ella.

La comida no puede convertirse en una herramienta de crianza. No podemos darle tanta importancia a los postres y dulces, ofreciéndolos como premio si se terminan lo que comen. Y tampoco deberíamos de darle tanta importancia a las frutas y las verduras, lo son, pero el balance es lo más importante. No digo que ofrezcan dulces o alimentos procesados como ofrecen el resto de la comida, pero no volverlo el tema central de cada comida.

Tampoco debemos utilizar la comida como distracción o salida a un berrinche o cuando queremos que se distraigan un ratito, o cuando el niño esta triste ofrecerle un chocolatito para que no esté tan triste. Por esto es tan común ver adultos relacionando las emociones con la comida de una manera tan poco sana.

Creo que mucho está en el ejemplo. Primero hay que revisar nuestra relación con la comida. Porque comer debería ser un acto natural, sencillo, lleno de placer y alegría. Preparen la comida juntos o si son mas chicos que te vean hacerla. No preparen cosas especiales, toda la familia come lo mismo. Coman juntos, que te vean disfrutar. Que la hora de la comida sea un momento alegre, de conexión, de compartir, alejados por completo de la tecnología. Si tu hijx no quiere algo, trata de no forzarlo y aunque es difícil no te enojes. Ellos están mucho más conectados con sus cuerpos e intuición que nosotros, hay que darles la oportunidad de escuchar y conocer su cuerpo.

Y de vez en cuando gócense juntos esa dona, ese helado delicioso, ese pastel de chocolate o esas papas fritas sin ponerle etiquetas, sin pensar en ingredientes. Sin hacerlo un premio o un castigo. Sino un alimento más que se disfruta sin culpas ni remordimientos.

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